la gran chiquitanía

Llanos de Chiquitos, indígenas chiquitanos, música barroca, tierra roja de llanura extendida. Concepción, uno de los pueblos de Misiones Jesuíticas que hace parte de la Gran Chiquitanía boliviana. Tantas grandes palabras juntas, una cultura que le retumba a uno en la cabeza mientras recorre las calles silenciadas por el sol y la inmensidad.  Antes, estas palabras se pronunciaban en Besiro, la lengua más hablada en los Llanos de Chiquitos y el Chaco Boliviano, hoy es un eco lejano que se escucha en algunos rincones.
En otros se habla el Alemán Medieval “Plautdietsch” de los menonitas, que han encontrado en esta tierra un lugar donde aislarse y mantener viva su cultura. Cada vez que uno se encuentra con ellos es como si presenciara un reflejo o una temperatura del “viejo continente”,  su piel blanca y cubierta recuerda el frío del campo europeo de antaño que viene a encontrarse con la sequía abierta del Llano Boliviano.

La sensación de una polvareda premonitoria, palpitando de historias ocultas, deambula en una atmósfera de película de Sergio Leone, Érase una vez en la Gran Chiquitanía… Un silencio rasgado por las cuerdas estridentes, esos violines de crianza, partituras de música barroca que aquí nacieron, como retando a la historia.
En un corto tiempo recibí un golpe de barroco,  que me arrojó a querer buscar y olfatear su rostro, su atmósfera, su intimidad, su actualidad. La actualidad de los Pueblos de Misiones marcada por el ritmo de los violines. La música no está todo el tiempo sonando, puede que ni siquiera se escuche una sola nota por varios días, lo que si grita es esa relación, esa identidad.
— Juanita Escobar